América del Norte
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En América del Norte, 'comunión' no es un concepto que se entiende fácilmente. En la medida en que las iglesias miembro en América del Norte crecen en su entendimiento, reconocen que la comunión las llama al compañerismo, al sentido de responsabilidad y a la lealtad. Como iglesias miembro están llamadas a no actuar nunca solas y a rendir cuentas también ante los demás. La comunión dentro de la FLM moldea un contexto más amplio de lealtad y llama a las iglesias a profundizar sus relaciones en la misión.
Ser interlocutores activos en la comunión significa disfrutar la alegría de compartir dones y recursos para la misión, pero obliga también a enfrentarse al reto de renunciar al control de estos recursos para destinarlos según el acuerdo común. 'Comunión' significa acompañar al otro cuando sufre, pero también reconocer las propias debilidades y estar abierto a recibir el cuidado de otros, especialmente cuando los otros se han dado cuenta de la carencia antes que uno mismo.
Para esta región es importante crear espacios y ocasiones donde personas de las cuatro iglesias miembro puedan encontrarse cara a cara, más allá de las fronteras que las suelen separar. La oficina regional para América del Norte ve como su mayor responsabilidad es la de encaminar el reparto compartido de recursos de las iglesias miembro en áreas como los esfuerzos de misión, la renovación de la vida eclesiástica y el testimonio de la iglesia en la sociedad. Es un compromiso que las cuatro iglesias aceptan con seriedad.





