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Campaña contra el SIDA en acción
Perfil del proyecto: Iniciativas de la Iglesia Luterana Ucraniana ayudan a romper tabúes y percepciones
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El Dr. Vitali Nowoswitnij, Director del Centro de Prevención y Control del VIH y el Sida de la Ciudad de Odesa. © Karin Desmarowitz/agenda |
El calor del mediodía se hace sentir pesadamente en la sala de seminarios de la Casa Bávara de Odesa, Ucrania, pero el psicólogo Vitali Gorbunow acapara la atención de la asistencia: 25 hombres y mujeres. Este formador cruza la sala a grandes zancadas, gesticula con pies y manos, mira directamente a cada uno/a de los/as participantes sentados/as en círculo y se seca el sudor de la frente. “Si su sistema inmunitario fuera un utensilio para el horno, ¿cómo se sentirían en este momento?”, pregunta este hombre ágil que viste un vaquero y una camiseta deportiva. Al principio, responden titubeando, luego cada vez más rápido, de manera más espontánea y finalmente el grupo entero se echa a reír. “Como una tarta de almendra”, dice un doctor; “un merengue que comía de niño”, explica otro; “algunas galletas secas”, afirma un médico asistente. “Me siento como un pastel de crema de Kiev”, añade una ginecóloga.
“Este tipo de formación interactiva es poco conocido en Ucrania, pero es el medio más eficaz de abrir una brecha en opiniones rígidas”, aclara Gorbunow que acumula muchos años de experiencia. “He tenido a médicos y ginecólogos que recomendaban abortar a mujeres con el VIH, cuando las posibilidades de tener un bebé sano superan el 90%”. Este ex militar ucraniano quiere cambiar esa clase de mentalidad obtusa.
El VIH y el sida son temas tabú en la ciudad sureña de Odesa, Ucrania, donde el virus se propaga como una epidemia. Desde hace años, la tasa de nuevas infecciones es una de las más altas de Europa. Según datos del Gobierno de Ucrania, a finales de 2007 más de 122.000 personas estaban registradas oficialmente como portadoras del VIH y el sida. No obstante, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y el Gobierno estiman que la cifra real podría ascender a 440.000, es decir, un 1,63% de la población de edades comprendidas entre 15 y 49 años. En 2006, las nuevas infecciones registraron un aumento de casi 17% y en 2007 un 10% más.
Gorbunow no piensa quedarse de brazos cruzados sin hacer nada. Lleva ocho años tratando el tema del VIH y el sida en esta ciudad del mar Negro. Desde que terminara un curso de formación organizado por especialistas alemanes en 2005, es formador en la Casa Bávara de Odesa donde se tomaron medidas para contrarrestar la rápida propagación del VIH y el gran aumento del número de pacientes con sida.
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Profesionales del sector médico lidian con las realidades del sida durante un seminario de formación para doctores/as en Odesa, Ucrania. © Karin Desmarowitz/agenda |
El Ministerio de Trabajo, Orden Social, Asuntos Familiares, Mujeres y Salud del Estado de Baviera, en cooperación con la Iglesia Evangélica Luterana en Baviera, Alemania, fundó la Casa Bávara de Odesa a mediados de 1993 como centro de contacto para la cultura alemana. En 2001, se estableció allí el centro de trabajo social contando con ayuda de la organización de cooperación técnica del Gobierno de Alemania (GTZ por sus siglas en alemán), el Estado de Sajonia, Alemania, el Club de Rotarios “Porta Praetoria” de Ratisbona y los servicios diaconales de la Iglesia Evangélica Luterana en Baviera. Además de las actividades de prevención del VIH, el centro lleva a cabo numerosos proyectos de apoyo médico y social a personas necesitadas.
En cooperación con la Casa Bávara, la Iglesia Evangélica Luterana Alemana en Ucrania (GELCU, por sus siglas en inglés) de Odesa elaboró un amplio programa de prevención y terapia del VIH y el sida. Su objetivo era detener la epidemia formando a escolares y mentores/as, junto con multiplicadores/as tales como médicos/as o profesores/as. Desde hace cuatro años, la Federación Luterana Mundial (FLM) presta ayuda a estos exitosos cursos de formación.
Sexualidad y educación sexual
“La sexualidad y la educación sexual todavía son temas tabú en nuestra sociedad, aunque en Odesa hay muchos más casos de infección por mantener relaciones sexuales sin protección que por consumir drogas por vía intravenosa”, afirma Irina Swetaschowa. La coordinadora del programa de capacitación de la GELCU menciona cuatro factores de la epidemia del VIH en su país. “La gente aquí tiene muchísimo miedo del sida. Aunque muy pocas personas entienden las formas de transmisión, la mayoría sigue actuando de modo irresponsable y dicen: ‘Eso no me concierne’. Además, el Estado no hace prácticamente nada por sensibilizar más y se limita a ofrecer medicación gratuita”. Las personas seropositivas de Ucrania no tardan en sentir las consecuencias sociales: los médicos/as con frecuencia se niegan a tratar a estos/as pacientes, sus familias se apartan de ellos/as, los/as profesores/as echan de la escuela a los/as estudiantes infectados/as y los/as niños/as son enviados/as a casas de acogida.
Aunque urge educar sobre el sida, esa tarea se deja en manos de instituciones no estatales como la Casa Bávara de Odesa o de iglesias sin prejuicios como la GELCU. El Obispo Uland Spahlinger, cuya congregación luterana en Odesa cuenta con 250 fieles y es una de las más grandes del país, habla de una “mentalidad del ninguneo” hacia los/as necesitados/as. “Se desafía a la iglesia a ser la defensora de la dignidad humana y la fiabilidad precisamente en este contexto donde el Estado ignora el sufrimiento social. La iglesia debe intervenir”, afirma el obispo y añade: “En primer lugar, su misión consiste en centrarse en la compasión hacia las personas necesitadas. En segundo lugar, debe lograr que se comprenda la responsabilidad ética y práctica de cada integrante en la vida diaria, lo que implica sensibilizar más en sentido lato.”
Resultados convincentes
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Una madre seropositiva acuna a su bebé sano mientras habla con la directora del servicio móvil de apoyo psicosocial para personas con VIH y sida que presta la Iglesia Luterana de Odesa. © Karin Desmarowitz/agenda |
El centro diaconal de la iglesia ofrece un servicio móvil de apoyo psicosocial para personas afectadas por el VIH y el sida. La Casa Bávara de Odesa también dispone de una línea de asistencia permanente y un servicio móvil de asistencia médica. Con el objetivo de romper este tabú lo antes posible, la Iglesia Luterana de Odesa comenzó por organizar la formación de formadores/as, como Gorbunow y Swetaschowa, quienes a su vez, formaron a más de 4.000 profesores/as para que dieran clases sobre prevención del sida. Entre noviembre de 2005 y septiembre de 2007, con apoyo financiero de la FLM, estos/as profesores/as especializados/as impartieron cursos a todos/as los/as estudiantes de edades comprendidas entre 13 y 17 años de la ciudad de Odesa que totalizan 22.000.
“Los resultados fueron asombrosos”, dice Swetaschowa. “Al principio, solo el 30% sabía algo de los peligros, los métodos de transmisión y las medidas de protección, pero al final el 98% estaba informado”. Las cifras también convencieron a funcionarios/as públicos/as y políticos/as y, actualmente, la prevención del sida forma parte de la educación para la salud en toda la región de Odesa. Los/as profesores/as participantes recibieron primas de las autoridades escolares. En un comunicado de prensa de febrero de 2009, Dmitri Demtschenko, presidente de la administración de educación territorial de la región, agradeció en particular el compromiso de la GELCU y la FLM. “Juntos hemos sentado las bases de una formación exitosa”, sostuvo.
Formación en servicio para médicos/as y enfermeros/as
Los/as integrantes del grupos siguiente toman asiento en la sala de seminarios de la Casa Bávara de Odesa. Desde abril de 2009, Gorbunow y sus colegas han capacitado a médicos/as y enfermeros/as. Cada año se prevé que 500 de ellos/as terminen el programa. Los/as participantes se ponen de pie, cada uno/a con un cartel que dice “Hablar juntos”, “Convivir” o “Examen ginecológico sin guantes de protección”. Gorbunow les pide que se pongan en fila “según el grado de riesgo de infección”. El personal médico considera el asunto, se desplaza hacia atrás y hacia delante hasta que acaba por formar un semicírculo.
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Doctores/as y enfermeros/as se informan sobre los factores de riesgo de transmisión del VIH durante la formación en servicio que imparte el psicólogo Vitali Gorbunow. |
Las primeras situaciones fáciles siguen el orden correcto y nadie las comenta. Sin embargo, el “uso reiterado de instrumentos médicos” está en el medio, algo que el formador no logra entender. “¡Eso es imposible!”, protesta Gorbunow pasándose la mano por el pelo. “En los dos últimos días les di mucha información y siguen pensando que es un riesgo aceptable. ¡Ponte al final de la fila!”. La doctora obedece, toma su cartel y se pone en fila al lado de los carteles que dicen “coito anal sin protección” y “una jeringuilla recogida en el parque”.
“El seminario es oportuno e interesantísimo”, comenta Elena Yatmanowa durante la pausa para tomar café. Esta mujer de 37 años dirige la sala de medicina general del hospital público del distrito de Primorski. “A menudo tenemos pacientes con VIH”, afirma y comenta que le sorprende que algunos/as compañeros/as del seminario sepan tan poco sobre el virus. “El problema está en todos lados y hay suficiente información disponible si estás interesado”, observa. No cabe duda de que Yatmanowa se propone recomendar el curso. “Mandaré aquí a todo el personal de mi sección antes de diciembre”, añade. En la puerta de al lado, dos de sus enfermeros/as participan en el seminario para el personal de enfermería.
Arículo de Constanze Bandowski, corresponsal de LWI








