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Ir al encuentro de los necesitados
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© LWF Kenya/P. Wijmans |
El Departamento de Servicio Mundial (DSM) es la agencia humanitaria internacional de la FLM.
Desde hace más de 50 años, desde la fundación de la FLM, el DSM está respondiendo a las necesidades de las personas que han sufrido desastres naturales o humanos. En esta categoría se agrupan refugiados/as, personas desplazadas en su propio país, víctimas de conflictos civiles, comunidades afectadas por sequías, inundaciones, huracanes y terremotos.
El DSM brinda socorro sin distinción de raza, sexo, credo, nacionalidad o convicción política.
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© Enes Smajlovic |
Con sus oficinas sobre el terreno en más de 30 países, el DSM maneja una red mundial cuya especialidad es brindar socorro en situaciones de emergencia, rehabilitación y desarrollo sostenible. Estos son los tres pasos fundamentales que se observan cuando se trata de ayudar a las comunidades a reconstruir su vida desde las ruinas. Para que eso se produzca, cada uno de los pasos nombrados implica un conjunto complejo de acciones.
El trabajo medular del departamento es respaldado por la concienciación, defensa de causas y acciones solidarias. Éstas abarcan una vasta gama de cuestiones: humanitarias, de derechos humanos y de desarrollo.
Socorro de emergencia
El socorro de emergencia es el aspecto más visible del trabajo del departamento. Para salvar vidas hay que satisfacer las necesidades elementales como alimento, abrigo y atención sanitaria. Los 'primeros auxilios' deben llegar rápidamente, pero la ayuda del DSM se sigue brindando durante la etapa de la rehabilitación.
En el marco de la Acción Conjunta de las Iglesias (ACT) Internacional, una red ecuménica para la ayuda en emergencias, de la cual la FLM es miembro fundador, el DSM es la agencia líder en el campo operativo. La FLM es el miembro con mayor capacidad de implementación dentro de ACT.
Además, la FLM ha distribuido alimentos y otros artículos por valor de millones de dólares a través del programa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados y el Programa de Alimentación Mundial. La fuerza del DSM se debe al hecho de que puede operar a nivel internacional al igual que localmente a través de sus programas nacionales.
Rehabilitación y desarrollo sostenible
Después de superar la emergencia inicial, se presenta la etapa de la rehabilitación - las medidas prácticas que preparan a las víctimas de un desastre a volver a asumir su propia vida. Desde allí se procede a la etapa más larga y más lenta del desarrollo sostenible, con la paciente ayuda para que las comunidades locales se desarrollen hasta el momento en que ya no necesiten ayuda externa. Esa clase de trabajo significa generalmente que hay que reactivar la agricultura, construir escuelas y hospitales y crear proyectos para generar ingresos. También significa tomar medidas para evitar la repetición de los desastres en el futuro.
La ayuda para el desarrollo se presta durante varios años, pero no es ilimitada. Se enfatiza la sostenibilidad, porque el objetivo es restablecer la capacidad de la gente de asumir sus propios quehaceres. Hay agencias de socorro que se desplazan de una emergencia a otra y suspenden su ayuda cuando pierden el interés mediático. Pero el DSM se queda durante varios años después del desastre original, ayudando a las comunidades a rehacer su vida. Ese trabajo poco llamativo tiene la misma importancia, aún si no atrae tanto interés por parte de los medios. De hecho, todos los programas del DSM en los distintos países surgieron de situaciones de emergencia.
Interlocutores
En muchos países, el DSM trabaja junto con las iglesias miembro de la FLM de la región. Pero el departamento también tiene programas sobre el terreno en países donde no hay luteranos, o ni siquiera cristianos. Los recursos con los que el DSM presta socorro en situaciones de emergencia provienen en su mayor parte de agencias relacionadas con la iglesia y otros miembros de la familia ecuménica global. Una gran parte de los fondos proviene también de gobiernos y organizaciones intergubernamentales.
Otras Actividades
El DSM respalda el trabajo de sus programas en los distintos países con una variedad de actividades especializadas que son llevadas a cabo por el personal del secretariado en Ginebra:
Planificación, monitoreo y evaluación: Ese ciclo en tres etapas es la base para que todo el trabajo del departamento se haga a partir de una concepción clara y con un rumbo bien definido. Los criterios están establecidos en el Plan Estratégico del DSM.
Capacitación e Intercambio: Al contar con más de 5.700 personas que conforman el personal en el mundo entero, se hace el mayor empeño para facilitar el intercambio de pericia, ideas y experiencias. El propósito es darle al personal los conocimientos, la práctica y la capacidad que le sirven para trabajar profesionalmente en circunstancias difíciles.
Personas refugiadas y desplazadas en su propio país: Una de las primeras prioridades del DSM es proteger los derechos de los refugiados de acuerdo con las garantías del derecho humanitario internacional. Contando con una experiencia extensa de ayuda a personas refugiadas y desplazadas, el departamento sigue atento a la defensa de sus derechos.
Rehabilitación y medio ambiente: Pobreza y guerra significan una carga tremenda para el medio ambiente en todos los países y comunidades donde se producen. El DSM trabaja atento a que sus prácticas y políticas sean inofensivas para el medio ambiente, y suma su voz al debate global más amplio sobre la protección ambiental y la sostenibilidad.
La defensa de causas y la educación: el DSM apoya a las iglesias y agencias conexas brindándoles la oportunidad de investigación, estudios, acción social, educación para el desarrollo y asesoramiento en materia de justicia social y económica, particularmente allí donde ésta coincide con la ayuda humanitaria, el desarrollo y los derechos humanos.
Con oficinas regionales en más de 31 países, el enfoque del trabajo del DSM consiste en cubrir las necesidades de toda la gente, sin distinción de raza, sexo, credo, nacionalidad o convicción política. Los esfuerzos del DSM se centran en la concienciación, la defensa de causas, la solidaridad y la acción a nivel local, nacional e internacional, sobre una amplia serie de asuntos de derechos humanos, humanitarios y en relación con el desarrollo.






